Lo pones a limpiar, te vas, y al volver te lo encuentras parado en mitad del pasillo con la luz roja parpadeando. La base está a cuatro metros, a la vista, y el robot no ha sido capaz de llegar.
Pasa en casi todos los modelos y casi nunca es una avería. Es que la base está en un sitio donde el robot no la encuentra, o que el aparato ha perdido el mapa por el camino.
Se arregla moviendo cosas de sitio, y no cuesta nada probar.
Dónde tiene que estar la base
Contra una pared recta, con espacio libre a los lados y bastante espacio por delante. Los fabricantes piden esa zona despejada por un motivo: el robot necesita sitio para maniobrar y alinearse antes de acoplarse.
En una esquina, detrás de una puerta, debajo de un mueble o entre dos sillas, el robot llega hasta cerca y no consigue encarar el conector.
Los contactos y el sensor sucio
Limpia con un paño seco las dos láminas metálicas de la base y las del robot. Con polvo o con restos de fregona, el robot se acopla y no carga, y a la vez siguiente se queda sin batería a medio camino.
Los sensores del robot, los de pared y los que miran al suelo, también se limpian. Es un minuto y resuelve buena parte de los comportamientos raros.
El robot que se pierde a mitad
Si cambias muebles de sitio, si hay una alfombra nueva o si una puerta que estaba abierta ahora está cerrada, el mapa que guardó deja de coincidir con la casa y el robot se desorienta.
Cuando pasa mucho, lo que funciona es borrar el mapa y dejarle hacer una vuelta de reconocimiento completa con las puertas en la posición habitual.
Batería: cuando ya no llega
Un robot con la batería cansada limpia menos rato y se queda tirado antes de volver. La pista es clara: antes terminaba la casa y ahora se para siempre a la mitad, y el ciclo se ha acortado poco a poco durante meses.
La batería es una pieza de recambio en casi todos los modelos, y cambiarla cuesta mucho menos que un robot nuevo.
Trampas típicas de la casa
Alfombras de pelo largo donde encalla, cables sueltos que se enrolla, sillas con patas en cruz, altillos de un escalón, y el sol directo dando sobre un sensor. También las alfombras negras, que algunos sensores leen como un agujero.
La solución rápida es recoger cables y poner barreras virtuales en las zonas problemáticas si el modelo las admite.
Antes de comprar otro
Si el robot vuelve bien pero limpia mal, casi siempre es el cepillo enrollado de pelos, el filtro saturado o las ruedas con suciedad. Eso se arregla con quince minutos de mantenimiento.
La compra de un modelo nuevo compensa cuando lo que falla es la navegación del propio aparato, que es lo que más ha mejorado en los últimos años: los que hacen mapa con láser se pierden mucho menos que los antiguos que iban dando tumbos.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi robot no encuentra la base?
Casi siempre por dónde está puesta. Necesita una pared recta, espacio libre a los lados y bastante sitio por delante para maniobrar. En una esquina, bajo un mueble o detrás de una puerta, llega cerca y no consigue acoplarse.
¿Cada cuánto se limpian los contactos de carga?
Un repaso con paño seco al mes es suficiente, y más a menudo si el robot friega. Unos contactos con polvo hacen que se acople sin cargar, y entonces se queda sin batería a media limpieza la siguiente vez.
¿Se puede cambiar la batería del robot aspirador?
En la mayoría de modelos sí, es una pieza de recambio. La señal de que toca es que el ciclo se ha ido acortando durante meses y ahora se para siempre por la mitad. Sale mucho más barato que un robot nuevo.
¿Por qué se pierde si he movido los muebles?
Porque el mapa guardado ya no coincide con la casa. Si cambias la distribución, cierras puertas que antes estaban abiertas o pones alfombras nuevas, conviene borrar el mapa y dejarle hacer una vuelta de reconocimiento.








